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"Un canto a la belleza"

El arte de Muhadin Kishev es reconocido mundialmente por su talento, la personalidad irrepetible de su obra y la individualidad de su estilo. El se pronuncia ante los acontecimientos globales del mundo actual, sus tragedias y penas; estudia con una mirada profunda a la gente de diferentes nacionalidades y con todo, crea cuadros llenos de armonía y lirismo - un canto a la belleza.

Muhadin Kishev se expresa así en su credo “Cuando sucede algo terrible, que horroriza al mundo entero, el artista debe expresar su angustia. Cuando ha pasado algo trágico, yo no puedo pintar otra cosa hasta que haya plasmado lo que siento en un lienzo. Sin embargo, eso es muy difícil, porque hay que mostrar la belleza del lienzo, el color y al mismo tiempo ajustarse al tema de la tragedia sin caer en una patología.

Esta declaración, las últimas palabras de la cual están marcadas por mí, es muy importante para la relación entre la estética y la creatividad. Muchos pintores reflejan las tragedias del mundo de hoy. Algunos de ellos lo hacen pintando un cuadro donde la forma artística está en disonancia y discordante con las leyes del arte, con una imagen quebrantada, un colorido sombrío y una composición caótica. El horror del tema, el dolor del contenido se transmiten con unas formas artísticas, como si fueran un golpe al espectador, lleno de conflicto y dramatismo. De este modo lo catastrófico del contenido se convierte en algo patológico y la disonancia de las formas en algo feo.

Muhadin Kishev elige otro camino. El crea lienzos llenos de belleza: pero al mismo tiempo, a su manera, transmiten la tragedia. Como puede ser eso? No hay una contradicción aquí? Claro que esto no se consigue por el camino de la imagen realista, con la verosimilitud de los sucesos horrorosos y catastróficos. El pintor acude al simbolismo y las asociaciones, a la relatividad de los signos, como si aludidiera al suceso trágico, pero al mismo tiempo pintando un cuadro lleno de belleza decorativa, a veces como una vidriera, a veces casi abstracto. Así por ejemplo, son sus cuadros de las series dedicadas a la tragedia de Iraq o las víctimas del acta terrorista en Nueva York y en Beslan y los catástrofes ecológicos. La narración en el cuadro parece ser equilibrada y tranquila. Sin embargo, está llena de una tensión interior y unos detalles en concreto nos hacen recordar los sucesos terribles. Este pintor no copia la realidad. El plasma las imágenes de su fantasía, imágenes que nacen de una profunda contemplación y comprensión de la actualidad.

M.Kishev tiene un magistral dominio de  la escuela académica del arte y por eso, cuando un determinado  pensamiento o tema lo requiere, el sabe crear una imagen realista y convincente. Tales imágenes son imágenes de la naturaleza, el hombre, los animales, los pájaros, etc. En estos cuadros vemos formas reales reconocibles, pero al mismo tiempo no son fotográficos, ni tienen nada en común con una copia de la realidad.

Las formas realistas se funden en una imagen íntegra y decorativa y se van completando con ritmos y colorido, creados con una armonía de colores. Estos ritmos y acordes de color crean el fondo, como si absorbiesen las figuras reales. Ellos sirven a su manera como un acompañamiento emocional, creando una polifonía de ritmo y color que evocan asociaciones musicales. No en vano dice el pintor: “La pintura es como una orquestra, como una sinfonía, donde todos los colores deben estar en armonía, como los instrumentos musicales.”

Esto es así, no sólo con las imágenes de la naturaleza, de los animales, de los pájaros y de las flores, sino también con la arquitectura casi siempre misteriosa y fantástica, con las imágenes de personas  y con los múltiples retratos. La realidad se combina siempre con la fantasía, que interviene como producto de la imaginación, como una impresión del mundo interior del pintor. Por eso nacen el estilo irrepetible e individual del pintor y la belleza que siempre protagoniza sus cuadros.

M.Kishev muestra gran interés en la vida de diferentes nacionalidades y de diferentes gentes, con cuadros dedicados a su nativo Kabardino-Balkaria, a Siberia en Rusia y así mismo a España, su segunda madre patria. Tiene una serie de retratos de gente de diferentes nacionalidades plasmando tipos de hombres, mujeres y niños de una verdadera belleza estética y donde siempre consigue un gran parecido. Pero al mismo tiempo, incluso estos cuadros nunca caen en un naturalismo fotográfico. Son siempre íntegros, con un colorido decorativo y armonioso – un canto a la armonía de colores y de líneas y por eso no son narrativos, pero metafóricos y auténticamente artísticos.

Muchos de los cuadros de M.Kishev parecen fantásticos, a veces misteriosamente enigmáticos, evocando múltiples asociaciones y una respuesta emocional. Y en muchos casos lo decorativo se aísla de la imagen realista convirtiéndose en independiente y válido por sí mismo, conservando su propia musicalidad. Así surgen los cuadros abstractos.

En la obra del pintor hay muchos cuadros abstractos, y de lo más variados. Muchas veces usa para la abstracción formas geométricas que tienen sus precursores en  Mondrian o con los suprematistas, pero no se parecen ni al uno ni a los otros. Los cuadros abstractos de Kishev nunca surgen de una combinación de formas caótica, son siempre estrictamente rítmicos y las formas y las líneas se someten a la armonía de los colores.

Pero hay muchos cuadros abstractos que no son geométricos. En ellos tampoco hay un colorido caótico, al contrario, siempre hay un sistema de colores lleno de ritmos y de combinaciones armoniosas y surgen características ornamentales de tal forma que a veces el cuadro nos recuerda una vidriera o una vistosa alfombra.

El pintor destaca que “para cada tema hay que encontrar una forma de expresión adecuada. Para algunos temas va mejor lo abstracto, por ejemplo en el tema “Espacio cósmico”, aunque todo es real, la imagen resulta abstracta. “Nostalgia de la Naturaleza – eso sólo se puede expresar de una forma realista. Pero eso no implica copiar la realidad, siempre debe existir la fantasía del pintor.”

Aquí Kishev ha hablado de dos series de su obra “Espacio cósmico” y “Nostalgia de la Naturaleza”, una abstracta y otra realista. Pero sus cuadros abstractos, como los de esta serie, están orientados hacia un tema concreto. A veces encierran un pensamiento puramente emocional, siendo el desahogo lírico del alma del pintor. Con eso, gracias a su composición rítmica, a su colorido armonioso y decorativo sus cuadros abstractos son siempre bellos. Su belleza musical parece un himno a la belleza del mundo real, una confirmación del  ideal del pintor.

La creación de tales cuadros abstractos exige una gran maestría profesional. Con estas obras Kishev se distingue en principio del raudal de cuadros de aficionados que llenan muchas exposiciones de arte contemporáneo, encubriendo bajo formas abstractas la falta elemental de dibujo, de composición y de pintura. Por eso no es casualidad, que el pintor en sus palabras, destaque la importancia del profesionalismo en el arte y de los estudios académicos, sin los cuales no se pueden crear imágenes realistas y cuadros abstractos verdaderamente artísticos.

Kishev está convencido de que, sólo teniendo una base de conocimientos profesionales, se pueden construir cuadros abstractos, bien hechos, artísticos y capaces de expresar emociones. Y  su propia obra confirma esto de forma brillante, oponiéndose a lo aficionado y a la especulación con formas abstractas. Las formas abstractas de los clásicos de la vanguardia siempre estaban basadas en una maestría profesional.

“Lo abstracto – dice el pintor – es una forma artística muy compleja, un método especial de pensamiento artístico. El arte abstracto auténtico es un lenguaje para expresar ideas filosóficas, para la cual deben corresponder el lenguaje artístico y la calidad profesional.”

“Los vanguardistas de nuestra época – Kandinsky, Maleevich – pintaban y dibujaban de forma realista con maestría profesional. Es una especie de puente, o escalera: del realismo a lo abstracto. No se puede saltar de pronto del escalón de abajo hacia arriba, no se consigue nada.”

El arte de Muhadin Kishev en este sentido es bastante instructivo. En cualquiera de sus búsquedas está vinculado con la confirmación de lo bello. El pintor canta a la belleza del mundo con hermosas formas artísticas. Pero esa belleza no tiene nada en común con la belleza banal y falsa del arte barato de pacotilla. La belleza de los cuadros de Kishev no es chillona, sino modesta, serena y cargada de una emoción penetrante. Es a la vez un reconocimiento lírico y una profunda contemplación del mundo.

La sensibilidad de lo bello se une en el pintor con la bondad de espíritu. Junto con su esposa Jacqueline Diana Moss han creado la “Kishev Art Foundation”en Moscú con una filial en Nalchik. Esta Fundación ya ha realizado varias actuaciones benéficas ayudando a jóvenes artistas con talento,  escuelas y orfanatos. Esta combinación de la profesión artística con actividades benéficas sigue en la tradición gloriosa de los destacados maestros del arte ruso.

El pintor se encuentra ahora en la flor de su fuerza creativa. Hoy en día, la celebración de lo bello es muy importante en nuestro mundo caótico, catastrófico e imposible de predecir. Y en la obra de Muhadin Kishev  esa celebración se viste, no de lo arcaico, sino de formas artísticas contemporáneas, convincentes para el espectador de nuestros tiempos y para el fecundo camino del desarrollo del arte.

VÍctor Vladimirovich Vanslov

Director de Investigación Científica del Instituto de la Academia Rusa de las artes, Doctor de la Ciencia de la Crítica del arte, miembro de la Presidencia de la A. Rusa de las Artes
 

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